Recordamos a las Víctimas

Los Hechos

Resumen de los Hechos

El 24 de febrero de 1996, la Fuerza Aérea Cubana derribó dos avionetas civiles sobre las aguas internacionales del Estrecho de la Florida, ocasionando la muerte de cuatro personas, entre ellos tres ciudadanos estadounidenses. Armando Alejandre, de 45 años de edad, Carlos Costa, de 29 años, Mario M. de la Peña, de 24 años, y Pablo Morales, de 29 años, volaban aquel día en una misión humanitaria para la organización Hermanos Al Rescate.

Hermanos al Rescate (H.A.R.) fue fundada por residentes del Estado de la Florida en mayo de 1991. La integraban primordialmente pilotos civiles de varias nacionalidades que realizaban vuelos para encontrar balseros cubanos en el mar y asistir a los guardacostas norteamericanos en su rescate. El grupo también realizaba vuelos a terceros países para llevar agua, comida y ropa a balseros en centros de detención.

Temprano en la tarde del 24 de febrero de 1996, tres aviones Cessna de Hermanos al Rescate partieron del Aeropuerto de Opa-Locka en el Sur de la Florida. Carlos Costa piloteaba un avión, acompañado por Pablo Morales, ciudadano cubano que también había sido balsero. De la Peña piloteaba el segundo avión, acompañado por Alejandre como observador. El presidente de Hermanos al Rescate José Basulto piloteaba el tercer avión, acompañado por Arnaldo Iglesias, miembro de la organización y los observadores Andrés y Sylvia Iriondo.

Antes de despegar, los aviones notificaron a los controladores de trafico aéreo, tanto de Miami como de La Habana, sus planes de vuelo, los cuales los llevarían al sur del paralelo 24.

El paralelo 24 está situado bastante el norte de las doce millas de aguas territoriales de Cuba, y es el límite más septentrional de la Región de Información de Vuelos de La Habana. Aviones comerciales y civiles realizan vuelos de rutina en esta área, y las prácticas de aviación requieren que los mismos notifiquen a los controladores de tráfico de La Habana cuando cruzan al sur del paralelo 24. Los tres aviones de Hermanos al Rescate cumplieron con este procedimiento al comunicarse con La Habana, identificarse y declarar su posición y altitud.

Mientras que las avionetas se encontraban aún al norte del paralelo 24, la Fuerza Aérea de Cuba ordenó el despegue de dos aviones militares, un MiG-29 y un MiG-23, operando bajo el control de una estación militar en territorio cubano. Los MiGs portaban piezas de artillería, misiles de corto alcance, bombas y cohetes, y estaban piloteados por miembros de la Fuerza Aérea Cubana. Las comunicaciones radiales intercambiadas por el MiG-29 y la Torre de Control Militar de La Habana muestran que los pilotos de la Fuerza Aérea Cubana vieron a las avionetas y pidieron y recibieron la autorización para destruirlas. También establece que los MiGs cubanos violaron las reglas internacionales de aviación civil al no avisar a los pilotos del Hermanos al Rescate de su inminente destrucción.

Los misiles aire-aire del MiG-29 desintegraron los aviones de Hermanos al Rescate, matando a sus ocupantes instantáneamente sin dejar ningún resto recuperable. El tercer avión piloteado por José Basulto escapó. Según una investigación realizada por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), el primer avión – piloteado por Costa – fue derribado a las 15:21. El segundo avión -- piloteado por de la Peña – fue derribado a las 15:27. Ambos fueron destruidos sobre aguas internacionales.

El derribo ocurrió cerca de dos embarcaciones – el buque crucero “Majesty of the Seas” de Royal Caribbean Cruise Line y el barco pesquero privado, el Tri-Liner. Las pruebas aportadas por la tripulación y los pasajeros de ambas embarcaciones confirman que las aeronaves civiles se encontraban en espacio aéreo internacional.

Cuerpos internacionales como la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA) han condenado el derribo como un acto premeditado de terrorismo de estado y una intencional violación del derecho a la vida que ha sido recogido en numerosas cartas internacionales de derechos humanos.

Otras organizaciones internacionales como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OACI, y la Unión Europea han sumado sus declaraciones condenatorias. Diversas entidades de derechos humanos han exigido al Estado cubano investigar y enjuiciar a los oficiales responsables. El sistema jurídico de los Estados Unidos ha formulado cargos contra el general de la Fuerza Aérea que dio la orden de derribar los aviones, así como también contra los dos pilotos que cumplieron con la orden. Sin embargo, como los oficiales permanecen en Cuba, aún no han sido llevados ante los tribunales estadounidenses. Otro individuo, Gerardo Hernández, fue declarado culpable en un tribunal federal estadounidense de espionaje y de conspiración por su rol en el plan de derribar las avionetas. Actualmente Hernández se encuentra cumpliendo una condena de vida mientras que sus abogados apelan la misma. La mayoría de los individuos responsables por el asesinato de Alejandre, Costa, de la Peña y Morales no han sido llevados a la justicia.