Recordamos a las Víctimas

Mario Manuel de la Peña

Mario Manuel de la Peña nació en Weehawken, Nueva Jersey, el 28 de diciembre de 1971. Desde muy pequeño llevaba en su corazón el deseo de volar. Una vez escribió: “Desde los diez años he querido volar aviones comerciales, y desde los quince me he esforzado por hacer ese sueño una realidad”. A los 21 años de edad, Mario había obtenido un título en Tecnología de Piloto Profesional del Miami-Dade Community College, también había obtenido licenciaturas de mecánico de aviación, instructor de vuelo y de piloto comercial.

En el 1996, mientras terminaba su último año en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, Mario obtuvo un prestigioso puesto como becario en una de las líneas aéreas más grandes de Estados Unidos. En marzo del 1996, Embry Riddle le otorgó el titulo universitario en ciencias aeronáuticas honoris causa.

Fue miembro activo de la iglesia católica St. Agatha, llevaba en su ser muy arraigada la fe en Dios, sentía confianza en hacer el bien, puesto que al final el mal no prevalecería; participaba entre los grupos juveniles prestando su ayuda con las ofrendas para los pobres y proclamaba la palabra de Dios. Su crecimiento espiritual se hacia notar.

Como piloto voluntario de Hermanos al Rescate, Mario realizaba misiones de búsqueda y rescate divisando y asistiendo balseros desamparados en el mar. Al ver la dura realidad de las personas que arriesgaban sus vidas por cruzar el Estrecho de la Florida en balsas improvisadas, se dio cuenta que existía un sufrimiento que va mas allá de la penuria económica, un sufrimiento aún más profundo, explicaba Mario, “la falta de libertad para expresarte, para vender un racimo de plátanos o asar un lechón en tu patio”. Esta realidad que pudo captar a lo largo de todas las misiones que voló con Hermanos al Rescate lo afectaban muchísimo, sobre todo porque viviendo en los Estados Unidos, nunca le había faltado la libertad. “No concibo la vida sin eso; lo he considerado siempre como algo natural y ahora me doy cuenta de lo importante y fundamental que es y lo terrible que es vivir sin ella”, confesó Mario a una periodista en octubre de 1994.

En su corta vida Mario realizó cerca de 100 misiones de búsqueda y rescate como piloto voluntario. Su registro de vuelo muestra una y otra vez las veces que encontró personas a la deriva en el inmenso mar. El régimen cubano optó por violar su derecho a la vida pero su legado y su espíritu brillan en lo más alto por toda la eternidad.