Recordamos a las Víctimas

Armando Alejandre Jr.

Nacido en La Habana el 16 de abril de 1950, Armando Alejandre Jr. tenía 45 años de edad en el momento en que fue asesinado. Creció dentro de una familia muy unida y salió de Cuba con sus padres y tres hermanas mayores con sólo 10 años de edad.

Después de terminar sus estudios secundarios en Miami, Armando se unió voluntariamente a la Infantería de Marina de EE.UU. y prestó servició durante dos años en la guerra de Vietnam.

Fue infante de Marina aunque su estatura (6 pies y 7 pulgadas) lo hubiera excluido del servicio militar obligatorio y aún no se había hecho ciudadano norteamericano. Armando se unió a las Fuerzas Armadas como una forma de agradecerle a los EE.UU. el haberle dado refugio a miles de cubanos que habían escapado de la dictadura comunista de Castro. También durante esta época le llegó la noticia que uno de sus compañeros del colegio había sido fusilado por el régimen castrista. Este incidente lo motivó a tomar la decisión de servir en Vietnam para ayudar a defender los derechos humanos de todas las personas.

Armando se graduó de la Universidad Internacional de la Florida y luego trabajó en la Agencia de Transito de Metro-Dade en Miami. Antes de incorporarse a la agencia, trabajó como contratista con su padre durante 20 años, con el cual construyó numerosas iglesias y proyectos comerciales en la comunidad. Era un destacado promotor de la democracia en Cuba y una conocida figura en la comunidad cubanoamericana. Armando creía que era necesario apoyar a las personas dentro de Cuba que luchaban por un gobierno democrático. Por lo tanto, colaboró apasionadamente en respaldo a Concilio Cubano, coalición de unas 120 organizaciones disidentes en Cuba, con el fin de organizar la primera reunión nacional de disidentes el 24 de febrero de 1996.

Estuvo casado durante 20 años con su esposa de origen cubano, Marlene. Tuvieron una hija, Marlene Victoria, que tenía 18 años de edad cuando su padre fue asesinado. Durante un testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos, Marlene Victoria describió a su padre como “el hombre más inteligente, generoso, simpático y carismático que jamás he conocido”.